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Título: Las mujeres y su presencia en la composición vallenata

  • Foto del escritor:  Arminio del Cristo Mestra Osorio
    Arminio del Cristo Mestra Osorio
  • 4 sept 2020
  • 5 Min. de lectura

Por: Arminio del Cristo Mestra Osorio


Muchos de los compositores en la música vallenata les han cantado a nuestras mujeres.


Hoy queremos recordar a ese ser que ha inspirado a muchos creadores en el universo vallenato.

‘Rosa Angelina’, debe seguir en un rincón del mundo destrozando corazones, además, comparada con el sol para que su belleza irradiara amor. ‘Isabel Martínez’, no estaba en el aserrío y tampoco a orillas del ‘río Badillo’ para que la enamoraran.


‘Matilde Elina’, caminaba con mucha elegancia por la sabana para que ésta sonriera a su paso. “Cuando Matilde camina hasta sonríe la Sabana”.


En ‘Esta tierra de cantores’, sólo queda la tumba gélida de ‘Alicia Adorada’, la misma que obligó a Juancho Polo Valencia, para que le reclamara a ese Dios que no tiene amigos en la tierra.


El carro con placas ‘039’, el que arrolló a más de un amor, nadie lo encontró, el mismo que se llevó a Irene Rojas, en el puesto de atrás, para protagonizar una de las primeras fugas de amor.


De la bella Cristina Isabel, los pobladores del Sinú dicen que su sonrisa se convirtió como el vuelo de una mariposa en un ‘Jardín de Fundación’.


‘Berta Caldera, se quedó en la sierra y nunca se condolió del amor de Bienvenido y lo peor de todo es que no la pudo olvidar.


‘Marily’, que era tan bella y todo el mundo la quería murió con el ‘Corazón Martirizado’, nunca quiso esa mano de amigo y solo vivió deseando volver a los ‘Tiempos de la cometa’.


La vieja Carmen Díaz, partió a reunirse con los razoneros que están en el cielo y de buenas porque se encontró con Carlos Huertas y escucharon los cuentos narrados por la Vieja Sara.


Consuelo, estuvo atenta a la Vieja Gabriela y compartió con la polémica Juana Arias. La misma que nunca comprendió a Eros y Thanatos cuando su sobrina la dejó sola por irse con un chofer de plaza pública.


Estas mismas mujeres recordaron a la tramposa de ‘Agustinita’ la que se le olvido pagarle a Juan Manuel Muegues.


‘Juana Bautista’, toda quejumbrosa, lamentó el hecho de que se hubieran llevado a María sin que ella viera Alejo. También recordaba cuando ‘Sierva María’ llegó a Montería, acompañada de ‘Marlene’, quien seguía empecinada en seguir esperando el Toche que le había prometido su Juancho Polo.


Un trío de amigas conversadoras no podía faltar en este viaje musical, Evangelina, Amalia Vergara y Rosa María, las tres se sorprendieron porque Andrés Landero quedó loco de amor con las ‘Miradas de Magaly’ y, se asombraron por la astucia de ‘Marianita’ para enamorar a los hombres.


Ellas mismas cuestionaron al primer rey vallenato y le dieron rienda suelta a la propuesta indecente que éste la había hecho a ‘Fidelina’, para que volara bien entrada la noche. No entendían cómo un hombre que daba la sensación de no matar una mosca saliera con semejante despropósito.


Todas estas mujeres están en la memoria de un pueblo que las recuerda y les canta. Estos nombres serios y respetados todavía hoy sirven para bautizar a las mujeres de nuestra región.


Se puede formar todo un mosaico histórico con los nombres que han sido mencionados por un sinnúmero de poetas vallenatos.


Por eso quiero dejar el registro de otras mujeres que han sido protagonistas en la música de ‘Francisco el Hombre, como: ‘Myrian’, ‘Diana’, ‘Martha’, ‘Rosalbita’, ‘Simona’, ‘Luzmila’, ‘Yolanda’, ‘Juana’, ‘Zunilda’, ‘Rosita’, ‘Mercedes’, ‘Catalina’, ‘Zoila’, ‘Carmen Toña’, ‘Carmela’, ‘Carmencita’, ‘Joselina’, ‘Evangelina’, ‘Palmina’, ‘María’, ‘Norfidia’, ‘María Eugenia’, ‘Cristina’, ‘Cecilia Mercedes’.


Sin lugar a duda, todas unas diosas coronadas. Si alguien se pone en la tarea de escuchar cada uno de estos temas, estamos seguros de que va a disfrutar de excelentes canciones o al menos hay que hacer un buen ejercicio de recordar los autores de estas composiciones que nunca pasará de moda.


Ahora, el que quiera grabar uno de estos temas tendrá que buscar la forma de superar la versión original. Dudo que lo hagan, dada la crisis de intérpretes y cantantes que vive la música vallenata en la actualidad.


Estas mismas artemisas también han sido protagónicas en el canto y el toque del acordeón: Recordemos, por ejemplo: ‘Las Musas del Vallenato’, en cabeza de Patricia Terán y Gabriela Ceballos. La misma Patricia, al lado de Maribel Cortina en la agrupación ‘Las diosas del Vallenato’.


Adriana Lucía, Liliana García y las ‘Sirenas del Vallenato’, Indira de la Cruz y su ‘Grupo Corazón’. Madeleine Bolaño y las ‘Chicas del Vallenato’, ‘Las Divas del Vallenato’ con Esmeralda Orozco.


Luz Mabel, Kissi Calderón, Mayra Arguelles, Ana Luisa Cotes, Jaidith Muegues y la siempre recordada India Meliyara, que seguirá siendo un punto de referencia en nuestra música de caja, guacharaca y acordeón.


La participación de las mujeres en el Festival de la Leyenda Vallenata ha sido exitosa en el concurso de acordeoneros. Así, un sector diga que el toque del acordeón es sólo para hombres. Visto de esta manera, es una lectura oscurantista en pleno siglo XXI.


Podemos recordar a Rita Fernández Padilla, Cecilia Meza y su agrupación ‘Las Universitarias’, invitadas al primer festival de la leyenda en el año de 1968.


En el año de 1972, Jenny Cabello ocupó el segundo lugar en la categoría Infantil. Este año se coronó Rey Luciano Poveda Olivella. Esta fecha está considerada como trascendental para la mujer en este encuentro de acordeoneros.


En el año de 1985, salió victorioso Omar Geles, qui9en gana en la categoría aficionada y el segundo lugar fue para Maribel Cortina, oriunda de Plato (Magdalena). Esta misma acordeonera vuelve a ocupar el segundo lugar en los festivales de 1986 y 1988.


En ese año de 1986, Madeleine Bolaños, ocupa el segundo lugar y el triunfo fue para Juan David Herrera. En 1997, gana Sergio Luis Rodríguez Ávila y el segundo lugar fue para la cordobesa Myriam Milena Anaya.


Así seguimos registrando una serie de nombres que han figurado en los concursos del festival, por ejemplo, María Angélica Caballero, del Banco (Magdalena), Yerlis Ávila, Katerin Marzal, oriunda de Villanueva (Guajira), Marcela Holguín (Cordobesa) y la vallenata Margarita Rosa Martínez.


Y lo más destacado en este siglo fue el triunfo arrollador de Yeimi Arrieta Ramos, sobre Camilo Andrés Molina y Daniel Holguín. Esa noche tocó y cantó magistralmente, la Puya, ‘Me peino con la lengua’ de la autoría de Andrés Beleño.


Una mención especial merece Victoria Suárez (Vicky), destacada y versátil para tocar la guacharaca en los cuatros ritmos en el festival vallenato. Homenajeada por la fundación como la ‘Mejor Guacharaquera’, con el trofeo Pilonera Mayor (Consuelo Araujo), en el certamen número 35 del año 2000.


Además, hay que resaltar sus cualidades humanas y su belleza que sale a flote cuando tiene que mostrarse. Es elegante y de fino coqueteo cuando acompaña con su instrumento a uno de esos acordeoneros diestros en el toque del acordeón.


Ojalá, salgan muchas mujeres como Vicky Suárez, con temple y maestría. Este oficio y los festivales necesitan de cajeras, cantantes, coristas, timbaleras, tecladistas y buenas verseadoras.


Esperamos que los concursos que se realizan en los pocos festivales serios que quedan en Colombia no aparten a ese universo femenino y puedan estar cerca de ellas para que figuren con su talento, creatividad e imaginación.


Y nos puedan brindar la posibilidad de tener reinas en la categoría profesional, juvenil, aficionada, infantil, canción inédita y para que estos festivales no sean considerados como encuentros machistas.


Mujeres, que día tras día, son más fuertes, participativas, con poder decisorio en la vida nacional en los aspectos cultural, político, económico, social y ambiental.


Este escrito también está dedicado a todas las mujeres de Colombia y a nuestras lideresas que han caído luchando por las reivindicaciones sociales y defendiendo los derechos humanos. Las Otras cantantes y compositoras de la vida nacional.

 
 
 

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