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Título: El Borges que nunca olvidaré a pesar de los años transcurridos

  • Foto del escritor:  Arminio del Cristo Mestra Osorio
    Arminio del Cristo Mestra Osorio
  • 22 sept 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 23 sept 2020

Por: Arminio del Cristo Mestra Osorio


Empecé a interesarme por Jorge Luis Borges a partir de la lectura que hice de un artículo escrito por Gabriel García Márquez, titulado: ‘El fantasma del premio Nobel’, publicado en el año de 1980, posteriormente recopilado en el libro ‘Notas de Prensa’.


De ese escrito me quedaron impregnados dos párrafos, que, sin lugar a duda, me dejaron dudas e inquietudes para intentar conocer, sino al mejor escritor, sí uno de los más representativos de la literatura universal.


A continuación, transcribo esos párrafos: “La versión más corriente entre escritores y críticos es que los académicos suecos se ponen de acuerdo en mayo, cuando se empieza a fundir la nieve, y estudian la obra de los pocos finalistas durante el calor del verano.


En octubre, todavía tostados por los soles del sur, emiten su veredicto. Otra pretensión pretende que Jorge Luis Borges, era ya el elegido en mayo de 1976, pero no lo fue en la votación final de noviembre.


En realidad, el premiado de aquel año fue el magnífico de deprimente Saúl Bellow, elegido de prisa a última hora, a pesar de los otros premiados en las distintas materias eran también norteamericanos.


Lo cierto es que, el 22 de septiembre de aquel año, un mes antes de la votación, Borges había hecho algo que no tenía nada que ver con su literatura magistral: Visitó en audiencia solemne al general Augusto Pinochet.


“Es un honor inmerecido ser recibido por usted, Señor presidente”, dijo en su desdichado discurso: “En argentina, Chile y Uruguay se están salvando la libertad y el orden”, prosiguió, sin que nadie se lo preguntara. Y concluyó impasible: “Ello ocurre en un continente anarquizado y socavado por el comunismo”.


Era fácil pensar que tantas barbaridades sucesivas sólo eran posibles para tomarle el pelo a Pinochet. Pero los suecos no entienden el sentido del humor. Desde entonces, el nombre de Borges, había desaparecido de los pronósticos.


Ahora, al cabo de una penitencia injusta, ha vuelto a aparecer, y nada nos gustaría tanto a quienes somos al mismo tiempo sus lectores insaciables y sus adversarios políticos que saberlo por fin liberado de su ansiedad anual”.


Murió con esa ansiedad. Porque nunca le concedieron el Nobel, quizás en la historia de la academia sueca, esto pudiera considerarse un acto de injusticia para con un escritor de fina pluma.


Por esa época, América latina soportaba las más feroces dictaduras. Un sinnúmero de escritores hizo coro para repudiarlas y reclamar para que la condición humana tuviera un mayor respeto.


Borges, en su mundo indescifrable se dio el lujo histórico de marcar la diferencia por esos días y vaya a ver lo que le costó.


Todo ese mundo misterioso en la entrega del Nobel me comprometió, no a ser Borgiano, sino intentar escudriñar su literatura - poesía.


No he leído toda su obra. Mucho menos posar de ser un conocedor profundo de su obra literaria. Pero sí debo reconocer que me marcó su libro de poesía: ‘La cifra y los conjurados’.


Este texto me sacó de la confusión que tenía sobre este renombrado escritor. Siempre se habló del laberinto borgiano: él mismo se encargó de sacarme del trance que vivía.


También me llamó la atención una entrevista concedida al periodista Bernard Pívot, en París para la televisión francesa, donde se descubre un Borges más asequible, más oral y dado a la reflexión profunda, la que siempre lo caracterizó.


Recuerdo un sinnúmero de frases que siguen rodando por mi espíritu y las cito a continuación: “Yo no busco los temas, los temas me buscan. Lo que escribo lo dejó tras de mí, son borradores simplemente”. “Cuando uno escribe no piensa en la acción, uno piensa en el placer de escribir”. “Soy ciego como lector desde 1955, después de todo se volvió un crepúsculo”. “Yo le dije hace un momento que hay dos colores que perdí: el rojo y el negro: veo el rojo y el negro como marrón.


“Después de un largo aprendizaje, después de haber llegado a 80 años, ¡he aprendido alguna cosa!”. “Hemos encontrado dos emociones simétricas: la ceguera, la biblioteca...todo eso es tan hermoso como todas las fábulas que puedo inventar”. “Hay algo mágico: yo continúo comprando libros. No puedo leerlos, pero la presencia de los libros me ayuda…esa gravitación silenciosa, sentir que los libros están ahí”.


“La verdad es que todo el mundo tiene biblioteca con libros que no han leído. Si logra leer la mitad de los libros que tengo en mi casa, sería muy erudito. En el presente soy más bien ignorante”. “Yo me acuerdo de que Aristóteles ha escrito que el origen de la filosofía era el asombro. Usted mira algo y no comprende, entonces comienza a hacer filosofía”.


“Todo eso nace de todos esos sueños que se llaman mi vida o quizás ese otro sueño que se llama el universo o el pasado… yo me asombro de las cosas, como un niño”.


De esta forma fue como me aproxime a este sensacional escritor; frases que siguen estando allí como un referente o punto de partida.


Como profesional de la palabra me alimentan la conciencia, me permiten entender la vida, el mundo que nos rodea desde la vida cotidiana hasta el acercamiento con la magia académica.


Hoy cuando el tiempo ha pasado solo me quedan dos recuerdos históricos: Borges sin el reconocimiento de la academia sueca; la condena divina al dictador sanguinario que asesinó al cantautor Chileno, Víctor Jara.


Sólo se espera que el mundo lector vuelva los ojos sobre Jorge Luis Borges, por su grandiosa obra y por el texto del nobel Mario Vargas Llosa, titulado, ‘Medio siglo con Borges’.


Aquí se logra mirar toda esa compleja obra del argentino que supo hablar con certeza de lo que era ese universo literario. Vargas Llosa ha señalado que “La perfección absoluta no parece de este mundo, ni siquiera en obras artísticas de creadores que, como Borges, estuvieran más cerca de lograrla”.


Portada: https://lamenteesmaravillosa.com/jorge-luis-borges-biografia-de-un-erudito-de-las-letras/

 
 
 

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