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Título: Alejandro Gaviria: Otro aspirante en este claroscuro de la política colombiana

  • Foto del escritor:  Arminio del Cristo Mestra Osorio
    Arminio del Cristo Mestra Osorio
  • 14 sept 2021
  • 3 Min. de lectura

Por: Arminio del Cristo Mestra Osorio


Él es un gran articulista, analista, escritor y periodista cuando tuvo su columna en el diario ‘El Espectador’.


Pero cuando fue Ministro de Salud parece que entró en contradicción con el análisis aportado en sus escritos sobre temas sociales, políticos y económicos.


El poder lo llevó a ser funcionario de unos cuantos gobiernos, incluyendo el del bárbaro que ahora salió a proponer una amnistía. Ocupó cargos en instituciones de renombre internacional.


Como ministro de la cartera de la salud dejó muchas inquietudes. ¿cómo y porqué llegó a ser ministro? ¿quién lo llevó y propuso para semejante cargo?


De él espere unas decisiones más incluyentes y democráticas con el sistema de salud y con unos monstruos inmanejables llamados EPS, entre ellos SaludCoop y Cafesalud.


El académico (eso está bien), filántropo, rector que viene a proponer una nueva gesta para Colombia y una pedagogía democrática en un país que sigue rodeado de un poder mafioso, corrupto y, de un gobierno que va a hacer todo tipo de triquiñuelas para que no llegue una nueva alternativa política a gobernar esta nación.


La extrema derecha, el capital financiero y el transnacional le apostará a este aspirante y a este discurso embrujador que suena bien y parece no atormentar al poder feudal-terrateniente que manda en Colombia.


Irá presentando y mostrando sus propuestas, las maneras y las formas de afrontar el poder corrupto enquistado en el Congreso de la república, Fiscalía, Procuraduría y ministerios.


La invitación es para que escuchemos y analicemos su programa de gobierno. Con quién va aliarse o le prestará atención a la vieja dirigencia anquilosada, a los gamonales y politiqueros regionales quienes controlan el poder en los municipios y departamentos.


Uno espera que no sea el figurín de Cambio Radical, ni del Liberalismo en cabeza del tétrico César Gaviria, ni del conservatismo y mucho menos del mal llamado Centro Democrático y no pescar en esas tendencias variopinto que solo buscan figurar, apostándole a la burocracia y a la mermelada; incluyendo los llamados grupos cristianos en cabeza de los pastores diezmeros que han sabido mercantilizar la palabra de Dios y la prédica del evangelio.


Es la mirada de un ciudadano que ha vivido y soportado los años violentos en esta ‘Polombia’ que sigue viviendo una verdadera hecatombe institucional en cabeza de un ciudadano que no ha logrado entender por qué fue elegido presidente de este país.


Ojalá, el destino político nos depare una mejor suerte, pero no con tibios, ni tibias, ni con grupúsculos donde todos quieren hacer parte del show del espectáculo mediático.


Que su campaña no sea de slogans, porque “Los slogans son formas lingüísticas cristalizadas que procuran no suscitar la discusión sobre los temas públicos sino reacciones favorables o desfavorables, de acuerdo con los intereses del emisor. Es una bien conocida técnica de transmitir mensajes comerciales, que cuando se la emplea dentro del discurso del tema político o social, tiene la propiedad de convertir las ideas en bienes de consumo…”


Por todo esto quiero apostarle al escepticismo y citar al filósofo, Rubén Sierra, cuando manifiesta “El escepticismo no es como algunos dogmáticos lo interpretan: una forma falaz de evitar responsabilidades, de no adoptar ninguna postura frente al mundo problemático. El escepticismo no es ninguna posición inicial -porque sería entonces dogma -sino la consecuencia de una actitud crítica, de sopesar las posibilidades de salida”.


Todo el país espera que de tanto aspirante que le apunta a reemplazar al sub-presidente se pueda barajar una posibilidad política que le dé una salida a estos momentos de barbarie por la que atraviesa la patria de José María Melo.


¿Qué le espera a Alejandro Gaviria? ¿Tendrá futuro? ¿Los ciudadanos colombianos conocen a profundidad al aspirante? ¿Tiene en su haber un ejercicio político que lo amerite para ser presidente de Colombia? ¿Ha sido gobernador, alcalde, senador, representante? ¿Qué tiene para mostrar como político, dirigente, ministro? ¿Qué le dejó al país su paso por el ministerio de la salud?


Tendrá que decirle no a las posiciones demagógicas y populistas. Que su discurso no carezca de contexto, argumento y, no replique la intolerancia para que no sea un clon de Duque y no carezca de idas. Para terminar esta mirada deseo dejar los siguientes interrogantes:


¿Cuál es su posición frente al despojo paramilitar?

¿Qué lectura tiene del testaferrato?

¿Su posición frente a los narcotraficantes?

¿Qué propone en su programa político sobre el lavado de dinero?

¿Qué viene planteando sobre los carteles de la corrupción que se tomaron al país?

¿Su postura sobre los ‘Paga diario’ cuyo dinero es producto de actos ilícitos?


Esperamos que el video que presentó el día de su lanzamiento con los 60 puntos, donde explicó y dejó sentir su posición sobre diversos asuntos que vive el país, ojalá los cumpla si llega a ser presidente.


Válida esta utopía. ¿O por qué no, soñar con la utopía aristotélica?




 
 
 

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