Por: Arminio del Cristo Mestra Osorio
Leer y escribir siguen siendo una práctica fundamental en la pedagogía moderna. Tan necesaria al interior de las instituciones educativas y centros universitarios.
A través de la lectoescritura se produce conocimiento, saberes diversos, donde los jóvenes de hoy deben hacer circular el conocimiento requerido para pensar.
La lectoescritura en el salón de clases o en un taller no solo requiere de un método. Es todo un compendio de aprendizaje. Un conocimiento realizado por el propio sujeto (estudiante).
Aclarando, nunca se va a producir solo se requiere de una interacción con otros; en un contexto específico donde va a resultar un producto académico.
Para ampliar el concepto de taller, nos vamos a remitir al documento del ‘Grupo de Epistemología de la Facultad de Ciencias’ de la Pontificia Javeriana:
"A grandes rasgos se debe entender por taller un ambiente educativo en el cual la interacción con el conocimiento es también interactiva e intersubjetiva entre los participantes, de tal manera que genere procesos individuales y grupales y que permita socializar los individuales de cada uno de los participantes.
El taller no puede confundirse con la guía que completan por escrito los participantes o con el instructivo que les sugiere actividades, preguntas o tareas. Hacer un taller es vivir una experiencia, no escribir un documento".
La producción literaria puede surgir de una lectura individual o un escrito de ciencia ficción desde el punto de vista literario. O analizar ¿qué es la ficción? y la manera como se concibió el escrito.
¿Esta rigurosidad siempre está presente en la clase o en el taller? ¿Qué interesa más la evaluación o la calificación? ¿Y no se le da paso a la reflexión la cual interpela el conocimiento?
Retomando la aclaración: el taller no puede 'confundirse con la guía'. Nos lleva a ese encuentro que tanto nos ha costado estudiar: la relación entre teoría/práctica. Sin lugar a duda, se da por fuera, y por dentro del aula de clases que da la sensación de tener un hermetismo total.
Trabajar en taller no es tener una mirada unidireccional de la teoría y la práctica: donde esta última no sea producto de la primera sin el debido proceso para producir conocimiento.
Una primera experiencia que se vive en los talleres es el silencio previo, él nos permite ahondar y darle cabida a la subjetividad, para así producir un resultado. Pero eso sí, después de haber leído, indagado, observado.
Después de todo estos procesos surgirán las observaciones, el análisis crítico, las observaciones sobre el trabajo de campo, el análisis externo a lo producido para poder recuperar cada una de las experiencias que permitieron la elaboración de ese producto, los cuales pueden ser lingüísticos, poéticos, literarios. Podrán hablar quienes participaron en la producción literaria.
El profesor Gustavo Bombini, doctor en Letras y profesor de las Universidades de Buenos Aires y Nacional de San Martín ha señalado: "La enseñanza ha sido asociada a la obligación, a una lista de textos de programas, a la realización de una tareas fatigosas y aburridas, mientras que la promoción de lectura se asocia a una experiencia de libertad y placer, con lecturas elegidas, en algunos casos por los propios lectores.
Sabemos que muchos profesores hacen de la lectura (y de la escritura) en el aula una experiencia placentera y demuestran que no toda actividad que se hace a partir de un texto literario en el ámbito escolar ha de ser necesariamente tediosa".
La escritura puede ser placentera para algunos, pero para otros es vista como una dificultad.
¿Por qué será? ¿Por la exigencia ortografía, puntuación, concordancia, ideas principales y secundarias en cada párrafo? ¿Por los componentes de una oración? O ¿Por Las categorías gramaticales? ¿Por el sujeto simple, sujeto compuesto o sujeto complejo? ¿Por Los complementos? y todavía más, ¿Por las preposiciones, conjunciones, interjecciones o el manejo del tiempo verbal en las oraciones?
¿Será tan temible la redacción, lectura, comprensión de textos que se puede acercar al temible Baldor?
¿ Podría ser un inconveniente para los escritores, tallerista o para los nuevos comunicadores sociales o profesionales de otras ramas del saber?
¿Cuántas notas, escritos, ensayos alcanza a escribir un estudiante de comunicación social en 10 semestres; un administrador de empresa o un médico? Todos ellos salen con vacíos en morfología, sintaxis, concisión y redacción
Una que nos pone los pelos de punta es el 'arte de preguntar'. El escritor Mario Benedetti, nos aporta una acertada reflexión: "cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas".
Catalina y Natalia Zuleta nos indican “el propósito de la pregunta en el acto creativo, más que conseguir prontas y únicas respuestas, es dar valor a la incertidumbre y abrir la puerta para la generación de nuevas ideas y visiones".
Hoy, las instituciones educativas deben repensar no solo el aula de clases, talleres, la lúdica. Se necesita con urgencia para que el país vuelva por ese viejo foro de volver a escribir para saber leer en voz alta.
La Nación lo requiere en estos tiempos de simulación, mentiras, tergiversaciones y manipulación mediática.
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