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Alfredo Gutiérrez: El verdadero rey de reyes en la música vallenata

  • Foto del escritor:  Arminio del Cristo Mestra Osorio
    Arminio del Cristo Mestra Osorio
  • 3 abr 2021
  • 5 Min. de lectura

Por: Arminio del Cristo Mestra Osorio


En un sinnúmero de ocasiones se ha podido afirmar que Alfredo Gutiérrez, grabó a muy temprana edad. Que padeció los rigores de la pobreza. Que cantó en los buses de la capital de la república para mitigar el hambre y fue uno de los fundadores de los ‘Corraleros de Majagual’.


Ha sido uno de los innovadores en el toque del acordeón y que al mismo tiempo revolucionó la música vallenata con sus propuestas musicales. También fue el primero en proponer que la música de acordeón se interpretará en violín.

Ha sido ganador de la Leyenda Vallenata en tres ocasiones (1974,1978,1986). Llevó el ritmo vallenato a otros continentes dejando en alto nuestra cultura musical como también el ser reconocido como campeón del mundo en el toque del “fuelle nostálgico”.


Tiene el mérito de cantar, componer, ejecutar y ser un digno intérprete como lo hacen los grandes maestros del mundo musical.


Quizás Alfredo no pueda competir con un alemán, ruso, húngaro, francés, educado en las grandes academias y diestros en tocar el acordeón con partituras y con todo lo que exige la música de academia.


Pero estoy seguro: para que uno de estos maestros le imprima todo ese universo de espontaneidad, alegría, creatividad y recreo musical del que hace gala Alfredo, van a necesitar por lo menos dos o más años en poder contagiarse de la explosión musical que proyecta el tri-rey vallenato.


Allí detrás de ese personaje jocoso, mamador de gallo, loco, espontáneo, quien no tiene ningún impedimento para llamar las cosas por su nombre lo que encontramos es todo un señor músico para hoy para siempre.


Él pudo demostrar que la música vallenata es más que ese ritmo meloso, llorón, seudo-sentimental, y hasta grotesco cuando se ha querido mezclar con otros ritmos para ver que experimento salía, dando como resultado los fracasos comerciales. ¿O cuando ha denigrado de la mujer con cantos grotescos y salidos de tono?


El cantautor en la década de los sesenta, setenta y ochenta, hasta cuando el laboratorio musical le funcionó se dio el lujo de grabar paseboles, paseíto, porros y hasta incursionar en la ranchera y el experimento le funcionó solo porque era Alfredo Gutiérrez.


El músico que había roto todos los paradigmas en la música y había entendido sin proponérselo que él entendía la modernidad desde esa óptica

.

Él al lado de Luis Enrique Martínez quien fuera su maestro para tocar el acordeón, le han dado un sentir y un manejo diferente al instrumento. No en vano los ‘Corraleros de Majagual’ son un punto de referencia para entender el concepto de modernidad en la música colombiana.


Nuestra música no es ajena a toda esa revolución cultural que se da en la literatura, pintura, poesía y Alfredo tiene que ver con todo ese movimiento que tampoco es ajeno a la música vallenata.


Es un intento de mirar la música vallenata desde otra óptica diferente a la que se tiene como algo acabado que no amerita discusión ni análisis porque supuestamente todo está dicho.


Estas pretensiones son peligrosas más cuando se piensa que la academia no debiera intervenir en estas modestas reflexiones y todavía más cuando se reniega de la misma.


Cuando estuvo de corredurías por las corralejas del caribe colombiano al lado de Calixto Ochoa, Andrés Landero, Alejo Durán, compartiendo el espacio de las cantinas o garitas al lado de ‘Los Gaiteros de San Jacinto’ experimentó las vivencias de estos maestros.


Allí labró su futuro musical el que posteriormente iría a mover todo el cimiento de la música popular en Colombia.


Esos epicentros de la cultura le enseñaron a tener otros referentes con nuestra música. Esos puntos de regocijo popular no se deben satanizar porque son un laboratorio de encuentro, creatividad, convivencia, solidaridad y de explosión social.


Se encontró con un universo donde sabía lo que era compartir, lo que era la inclusión y por ende la riqueza musical, vivencial, con las interpretaciones que hacían las bandas pelayeras.


Ese mundo cercano le dio al maestro la posibilidad de recrearse, reinventarse en otros espacios musicales y tener muchas posibilidades rítmicas para ser el mejor entre todos los acordeoneros o acordeonistas.


Ha ganado el Festival vallenato en tres ocasiones. Demostrando todas esas excelsas cualidades para tocar un paseo, merengue, son y puya.


A pesar de haber sido descalificado la primera vez cuando participó en dicho certamen, dizque porque no sabía tocar los ritmos que se exigen para coronarse rey de la leyenda vallenata.


En cada una de sus participaciones ha demostrado que para tocar esos ritmos se requiere no solo conocer los ritmos de oídas, sino ser diestro para cada uno de ellos. Darle mucho sentido de creatividad e imaginación es lo que tiene este músico cuando ejecuta los cuatro ritmos.


Quedará para la historia cada una de estas participaciones realizadas por Alfredo en el festival que ha ido perdiendo ese sentido de pertenencia y pertinencia con la cultura.


Cuando se revise el archivo fílmico de su participación en el Festival de Francisco el Hombre, van a añorar sus ejecuciones y la citada fundación del festival se va a sentir orgullosa de poder mostrar un verdadero tocador de acordeón.


Ya quedan pocos en el firmamento vallenato. Ahora existen músicos que quieren tocar el acordeón sin sentido de pertenencia. El sentir musical que es la esencia de este folclor amado.

Este mismo se ha ido perdiendo y es detestado por muchos colombianos que no comulgan con lo que se viene componiendo e interpretando.


Siempre he considerado que debió ganar la cuarta corona en la Tarima Francisco el Hombre. Como todos saben se tomaron una serie de medidas y determinaciones que entraron en contradicción con los reglamentos del concurso.


Lo que no querían era que se coronará como rey vallenato nuevamente, por parte de una logia que ya funcionaba y determinaba que se hacía y que se imponía.


Este país, esta nación, necesita de muchos Alfredo Gutiérrez, para construir una nación a punta de música, tolerancia y democracia musical.


Ojalá, los medios de información de este país le puedan seguir reconociendo esta labor que emprendió hace muchos años en hacer de la música y del vallenato una de las expresiones musicales más escuchadas y reconocidas en lo nacional e internacional.


Y que las susodichas F.M. estéreo le programen su música en las parrillas elaboradas de acuerdo con el sentir y parecer egoísta de los mal llamados programadores.


Sigue siendo el Rey el hijo de Paloquemao (Sucre). No hay quien le quite ese protagonismo que empezó a conquistar desde la década de los años sesenta del siglo pasado.


Ese sitial que ocupa en la galería vallenata se lo ha ganado a pulso. La mezquindad de una fundación hermética e inquisitorial le negó el reconocimiento al acordeonero que en verdad puede llamársele el Rey de Reyes.


Portada: https://www.opinioncaribe.com/2018/07/13/alfredo-gutierrez-carlos-huertas-y-rosendo-romero-estaran-en-el-festival-de-juglares-vallenatos/

 
 
 

2 Comments


elfre10
Apr 04, 2021

EXCELENTE APRECIACIÓN PROFESOR ARMINIO MESTRA OSORIO... COINCIDO TOTALMENTE, NO FALTARÁ QUIEN QUIERA DESMERITAR EL GRAN APORTE AL FOLCLOR QUE HA BRINDADO NUESTRO JUGLAR, PERO USTED SABE QUE NO TIENE COMPARACIÓN.

GRACIAS POR TAN MERECIDA EXALTACIÓN AL MAESTRO ALFREDO GUTIÉRREZ.

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jafopez
Apr 03, 2021

Excelente sencillo una gran verdad sobre lo que ha sido hasta ahora el gran maestro de nuestro folclore Vallenato

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