El Poder de la información nos pone a pensar
- Arminio del Cristo Mestra Osorio

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Actualizado: hace 2 horas
Por: Arminio del Cristo Mestra Osorio
Existen unas series de apreciaciones teóricas sobre el concepto de poder: la primera: “capacidad de acción” y acudiendo a la etimología de la palabra poder es “quien es capaz en sí” y una tercera, “es la capacidad que se ejerce sobre algo o, más importante aún, sobre alguien”.
Éste es el epicentro de la democracia y allí se puede palpar, como se ejerce social y políticamente el poder.
Y de acuerdo a la visión clásica del sociólogo, Max Weber: un sistema de poder consiste en una relación jerárquica, asimétrica, entre sujetos sociales, en virtud de la cual un individuo, grupo o colectividad tiene la capacidad de determinar el comportamiento de otro individuo o colectividad”: o como lo plantea Nico Poulantzas, “el campo del poder es, entonces, estrictamente relacional”.
He querido plantear esta mirada del poder desde esta perspectiva, para analizar y hacer una aproximación de lo que acontece con la información y lo que podría estar detrás de los medios de información en Colombia.
Estos medios han ido perdiendo esa función social, tan esencial, como es la de informar: para que el oyente se sienta satisfecho con el derecho de estar informado y poder informar lo que acontece verdaderamente en el país. Parece que la verdad está en crisis en los actuales momentos.
¿Qué es lo que prima en la Radio-Prensa-Televisión-Redes?, el escándalo, ruido, morbosidad, desinformación. Todo lo presentan sin contexto, un show del espectáculo, con un sensacionalismo impresionante, como nunca antes visto en nuestro país.
La investigación, indagación ha ido desapareciendo gradualmente, en un ejercicio tan necesario en el periodismo y en la reportería periodística. No hay pluralidad de fuentes y en muchas ocasiones son acomodadas a los intereses del poder.
La crítica está ausente: la historia se perdió en las salas de redacción y las mesas de trabajo en los noticieros más bien parecen salas para tapar, acomodar, resaltar, negar, quitar, no incomodar, pero sí para tergiversar la noticia y darle prioridad a la mentira.
“Con la participación o no de los medios, el control de información estratégica puede ser un recurso de poder muy importante, más cada día, en esta llamada “sociedad del conocimiento”, o “de la información, tal como lo plantea el filósofo, Byung-Chul Han, en “el régimen de la información”.
¿Cómo se está cubriendo la información en la actualidad?, sencillo de detectar, cayeron en la inmediatez perversa, escándalo tras escándalo, que es lo que ellos denominan de interés nacional.
De esta forma, simulan los hechos y creen que la ciudadanía está informada y lo que están es conectada con una mentira, que en nada beneficia al medio, ni a la información, mucho menos a la democracia. Se pierde la verdad.
“La crisis de la verdad es siempre una crisis de la sociedad. Sin la verdad, la sociedad se desintegra internamente. La mercancía sustituye a la verdad”.
En el periodismo de hoy se perdió el análisis critico y las reflexiones encaminadas a esclarecer cualquier hecho.
El periodismo en Colombia, se ha convertido en el resonador del poder y en el de una élite que forma parte de esa dirigencia política que son los dueños de esos medios que se confabulan con la extrema derecha para desestabilizar el país.
“Cuando los medios están más concentrados en pocas manos, o pueden ser controlados por el gobierno, o algún otro polo de poder, se presentarán más a manipular y/o esconder informaciones determinadas, lo que claramente es contrario a la democratización de la sociedad, en particular a la transparencia en la política”.
Lo que tenemos hoy en día son unos medios fragmentados, politizados, sin rigurosidad informativa, azuzando para desestabilizar el gobierno de turno. Su misión perdió el rumbo, aquí cabe la pregunta ¿cuál es la ética que profesan estos medios y los periodistas genuflexos que laboran allí?
Será que ellos son los verdaderos comunicadores para resaltar la democracia colombiana y darle credibilidad a la memoria histórica de la nación.
“Los medios de difusión pueden analizarse en tanto recursos potenciales de índole ideológica y cultural y en tanto recursos informativos, pero también pueden analizarse como recursos económicos. De los aspectos recién mencionados derivan muchas de las articulaciones de los medios con otros polos de poder: el político y el económico.
De hecho, para un sano desarrollo democrático, no conviene que ni los medios dependan mucho del gobierno, ni el gobierno a su vez dependa demasiado de ellos, por lo menos en algunos casos en particular”.
Esa debiera ser la regla de oro en cualquier tipo de gobierno, pero la practica social nos muestra otros referentes que son preocupantes para el ejercicio informativo y para la misma democracia, por ese maridaje que ha existido en el país.
Estos medios por lo general están al servicio de la politiquería y de unos partidos que ya cumplieron su ciclo histórico. No tienen ningún tipo de representación al interior de ciertas comunidades, por la falta de compromiso y cumplimiento.
Allí es donde salta la duda: ¿qué pasa con ese periodismo? y volvemos a poner sobre la mesa: la ética, tan negada, sin importancia, sin sentido, sin pertenencia ni pertinencia: desconocimiento total, ignorada, poco se tiene en cuenta en ciertos círculos y este accionar atemoriza.
Para para terminar este acercamiento a ese poder de los medios y la información, citaré unas cuantas frases, del texto, “Las 100 mejores frases de Javier Darío Restrepo sobre ética periodística”. Él nos enseñó a practicar y a vivir con esa ética, con ahínco, responsabilidad, honestidad, hablar siempre con la verdad: cada periodista en Colombia debe poner en práctica estos principios.
-La naturaleza de la ética periodística está centrada en los valores del compromiso con la verdad, la independencia y de la responsabilidad social, que son los altos niveles del mejor periodismo.
-Los periodistas tienen el deber de mantener un nivel ético superior al del promedio de la sociedad, porque son a la vez lideres y educadores de los ciudadanos.
-Deja de ser ético todo lo que viola los derechos de las personas. Es ético, en cambio, lo que preserva esos derechos de los abusos de quienes ejercen el poder.
-El buen periodismo interpreta, contextualiza, da antecedentes y dirige la mirada hacia las consecuencias de lo que está sucediendo.
Al menos debiéramos estar más atentos con la forma, como informan y titulan los medios de información en este país. Y tener presente siempre esos lazos hegemónicos entre política, poder económico y medios de información.




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